jueves, 3 de julio de 2014

APRENDER A EMPRENDER




Para poder a enseñar, tenemos que estar dispuestos a aprender; justamente el ley motive de nuestro blog es: “intentando aprender a enseñar”. 
Esta debe ser una actitud continua, no solo en etapas formativas, sino a lo largo de toda la vida de un educador, por lo tanto hay que “emprender” el camino. Proponemos algunos elementos que nos ayudarán en este sentido.
Por ello te presentamos el libro “LA CABEZA BIEN PUESTA: BASES PARA UNA REFORMA EDUCATIVA” de Edgar Morín, al que podes acceder en versión digital puesta a disposición por el Gobierno provincial de Mendoza, ingresando en
El autor plantea su preocupación por la necesidad de generar un conocimiento que no esté mutilado ni dividido, capaz de abarcar la complejidad de lo real, respetando lo singular a la vez que lo integra en su conjunto. Para él enseñar, implica crear condiciones en las cuales cada persona reconozca su identidad terrenal, revelando lo humano de la humanidad y su pertenencia a una comunidad de destino, a una tierra, a su patria.
Así debemos reformar el pensamiento para reformar la enseñanza, y reformar la enseñanza para reformar el pensamiento.
“Para reformar el pensamiento Morin propone los principios que permitirían seguir la indicación de Pascal: "Creo que es imposible conocer las partes sin conocer el todo y que es imposible conocer el todo sin conocer particularmente las partes...". Esos principios conducen a superar un conocimiento fragmentario que, al tornar invisibles las alteraciones entre un todo y sus partes, rompe lo complejo y oculta los problemas esenciales; conducen también a superar un conocimiento que, al atender sólo a las globalidades, pierde contacto con lo particular, lo singular y lo concreto. Esos principios conducen a remediar la funesta desunión entre el pensamiento científico, que disocia los conocimientos y no reflexiona sobre el destino humano, y el pensamiento humanista, que ignora los aportes de las ciencias que pueden alimentar sus interrogantes sobre el mundo y la vida. Por eso es necesaria una reforma del pensamiento que desarrolle nuestra aptitud para organizar el conocimiento y permita la vinculación de dos culturas divorciadas. Podrían reaparecer así las grandes finalidades de la enseñanza: crear cabezas bien puestas más que bien llenas, enseñar la condición humana, iniciar en la vida, afrontar la incertidumbre, enseñar a transformarse en ciudadanos.” http://www.casadellibro.com/libro-la-cabeza-bien-puesta-bases-para-una-reforma-educativa/9789506023959/1047673




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