Para poder a enseñar, tenemos que
estar dispuestos a aprender; justamente el ley
motive de nuestro blog es: “intentando aprender a enseñar”.
Esta debe ser una
actitud continua, no solo en etapas formativas, sino a lo largo de toda la vida
de un educador, por lo tanto hay que “emprender” el camino. Proponemos algunos elementos que nos ayudarán en este sentido.
Por ello te presentamos el libro
“LA CABEZA BIEN PUESTA: BASES PARA UNA REFORMA EDUCATIVA” de Edgar Morín, al
que podes acceder en versión digital puesta a disposición por el Gobierno
provincial de Mendoza, ingresando en
El autor plantea su preocupación
por la necesidad de generar un conocimiento que no esté mutilado ni dividido,
capaz de abarcar la complejidad de lo real, respetando lo singular a la vez que
lo integra en su conjunto. Para él enseñar, implica crear condiciones en las
cuales cada persona reconozca su identidad terrenal, revelando lo humano de la
humanidad y su pertenencia a una comunidad de destino, a una tierra, a su
patria.
Así debemos reformar el
pensamiento para reformar la enseñanza, y reformar la enseñanza para reformar
el pensamiento.
“Para reformar el pensamiento
Morin propone los principios que permitirían seguir la indicación de Pascal:
"Creo que es imposible conocer las partes sin conocer el todo y que es
imposible conocer el todo sin conocer particularmente las partes...". Esos
principios conducen a superar un conocimiento fragmentario que, al tornar
invisibles las alteraciones entre un todo y sus partes, rompe lo complejo y
oculta los problemas esenciales; conducen también a superar un conocimiento
que, al atender sólo a las globalidades, pierde contacto con lo particular, lo
singular y lo concreto. Esos principios conducen a remediar la funesta desunión
entre el pensamiento científico, que disocia los conocimientos y no reflexiona
sobre el destino humano, y el pensamiento humanista, que ignora los aportes de
las ciencias que pueden alimentar sus interrogantes sobre el mundo y la vida.
Por eso es necesaria una reforma del pensamiento que desarrolle nuestra aptitud
para organizar el conocimiento y permita la vinculación de dos culturas
divorciadas. Podrían reaparecer así las grandes finalidades de la enseñanza:
crear cabezas bien puestas más que bien llenas, enseñar la condición humana,
iniciar en la vida, afrontar la incertidumbre, enseñar a transformarse en
ciudadanos.” http://www.casadellibro.com/libro-la-cabeza-bien-puesta-bases-para-una-reforma-educativa/9789506023959/1047673
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