lunes, 16 de junio de 2014

IDENTIDAD Y MISIÓN DE LOS INSTITUTOS CATÓLICOS DE FORMACIÓN DOCENTE




A MODO DE PRESENTACIÓN…
      No podemos comenzar esta reflexión sobre la identidad y misión de nuestros Institutos de Formación Docente sin tener la claridad que, ante todo, son Institutos de la Iglesia Católica, por lo tanto, el pertenecer a esta Iglesia es el gran signo de identidad, constituye la verdadera “señal de identidad” de los mismos, la cual no puede estar ausente en el desarrollo de cualquiera de sus actividades. La Iglesia, Pueblo de Dios, Pueblo Sacerdotal, Asamblea Santa, presencia de Cristo en la Historia. La Iglesia Universal que se concretiza en cada Diócesis y que muchas veces suele ser una invitada a participar en ciertos eventos de los Institutos. Por lo tanto, cada vez que conocemos y miramos más a la Iglesia, conocemos su razón de ser, su misión, más entenderemos nuestra identidad, más conoceremos para qué estamos, qué debemos hacer. Esta Iglesia tiene como misión la Evangelización, por eso ahora trataremos de clarificar este concepto de evangelización: está destinada a todo el hombre y a todos los hombres, como nos dicen nuestros Obispos reunidos en la 96ª Asamblea Plenaria del Episcopado Argentino: “Los Obispos de la Argentina, nos dirigimos a todos nuestros hermanos que habitan esta bendita tierra. Les escribimos desde nuestra fe como discípulos misioneros de Jesucristo, rostro humano de Dios y rostro divino del hombre, porque la misión del anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo tiene una destinación universal. Su mandato de caridad abraza todas las dimensiones de la existencia, todas las personas, todos los ambientes y todos los pueblos. Nada de lo humano le puede resultar extraño. La Iglesia sabe, por revelación de Dios y por la experiencia de la fe, que Jesucristo es la respuesta total, sobreabundante y satisfactoria a las preguntas humanas sobre la verdad, el sentido de la vida y de la realidad, la felicidad, la justicia y la belleza. Son las inquietudes que están arraigadas en el corazón de toda persona y que laten en lo más humano de la cultura de los pueblos. Por eso, todo signo auténtico de verdad, bien y belleza en la aventura humana viene de Dios y clama por Dios.2 La misión primaria de la Iglesia es anunciar el Evangelio de manera tal que garantice la relación entre fe y vida tanto en la persona individual como en el contexto sociocultural en que las personas viven, actúan y se relacionan entre sí. Evangelización significa, llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad. No se trata solamente de predicar el Evangelio en zonas geográficas cada vez más vastas o en poblaciones cada vez más numerosas, sino de alcanzar y como trastocar mediante la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida la humanidad que están en contraste con la palabra de Dios y con el designio de salvación” ( Conferencia Episcopal Argentina, Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad, nº 1).
    Ahora, ¿cómo relacionamos la evangelización con la educación? La Iglesia ve a la educación verdadera como evangelizadora. Vemos que el interés y la dedicación de la Iglesia por la educación viene desde sus comienzos: “la Iglesia realizó desde sus comienzos, esfuerzos múltiples y generalizados por promover la educación humana y cristiana entre toda la gente, consciente de que debía atender la vida integral del hombre, incluso la material.”( Equipo Episcopal de Educación Católica, Educación y Proyecto de Vida, nº 142) Pero, ¿qué lugar ocupa la tarea educativa en la Iglesia?: “la Iglesia ve al apostolado educativo como tarea cultural de transmisión y creatividad desde la visión del Evangelio. Por lo tanto la educación, actividad humana del orden de la cultura, es encarada por la Iglesia como educación evangelizadora”. (Equipo Episcopal de Educación Católica, Educación y Proyecto de Vida, nº 142)
Ahora bien, la Evangelización es la razón de ser de la Iglesia, esta existe para evangelizar, tiene un contenido esencial y otro integral. El esencial implica anunciar la Buena Nueva de que hemos sido salvados en Jesucristo, el Hijo de Dios, el Verbo hecho carne, y si nosotros nos entregamos a Él por la fe seremos salvos. El contenido integral implica anunciar esa salvación a todo el hombre y a todos los hombres en sus distintas realidades, por eso nos dicen los Obispos Argentinos: “…parte integrante de la misión evangelizadora de la Iglesia es educar al hombre; cuando la Iglesia evangeliza y logra la conversión del hombre, también lo educa, pues la salvación (don divino y gratuito) lejos de deshumanizar al hombre lo perfecciona y ennoblece; lo hace crecer en humanidad. La evangelización es, en este sentido, educación. Sin embargo, la educación en cuanto tal no pertenece al contenido esencial de la evangelización sino más bien as u contenido integral. Puesto que para educar no ha de perderse de vista la situación concreta e histórica del hombre, la Iglesia educadora debe tender a la síntesis entre fe y cultura, o sea, propiciar los valores que constituyen el núcleo de la cultura asumidos y realzados desde la fe de una manera profunda, sólida y duradera. (Educación y Proyecto de vida nº 145).
    Por eso podemos ahora preguntarnos: ¿cómo se evangeliza a través de la educación, a través de estos Institutos incorporados a la educación sistemática? Porque si no evangelizamos a través de ellos, estamos renunciando a nuestra identidad y misión. Para adentrarnos un poco más nos centraremos en dos documentos importantes como “Educación y Proyecto de Vida” y “Aparecida”.
    Citamos: Educación y Proyecto de Vida: “La escuela católica, por fidelidad a la misión recibida de Cristo en la Iglesia, debe asumir una clara identificación evangelizadora, es decir, la dedicación a una definida acción pastoral-educativa cuyo fundamento es el Señor. El cumplimiento de esta misión exige, de parte de la escuela católica, una incesante predisposición a mejorar tanto la calidad pedagógica como la profundidad del testimonio evangelizador. El resultado será la síntesis entre fe y cultura, entre fe y vida”: (Equipo Episcopal de Educación Católica, Educación y Proyecto de Vida, nº 157)
 (Pbro. Lic. Augusto Jorge Baracchini)
Abril de 2009
 Consejo Superior de Educación Católica. Comisión de Formación Docente






No hay comentarios:

Publicar un comentario